Rentas y “Rentarse” (Parte Uno)
septiembre 8th, 2011 § 1 comentario
Como en los tiempos de Shakespeare: la sociedad no ha cambiado mucho (por lo menos en algunas prácticas) no han cambiado mucho, antes los reyes contrataban bufones para pasar un buen rato*, había niveles de herreros, panaderos, caballeros, etc. la clase alta pagaba por tener esos servicios a su cargo, asi ha sido siempre, hay en día es igual, el talento, para bien o para mal está en el bulgo, lo tenemos los pobres
*Pensandolo bien, es una metáfora bastante cruel pero real de lo que pasa en “las rentas”, coincidencia tal vez…
Vivimos en un sistema que nos aprieta, nos quiere sacar los ojos y nos obliga a vendernos, rentarnos por lo que sabemos hacer, lo que aprendemos en nuestro camino a el titulo de “Licenciado”, los que estudiamos durante quien sabe cuantos años (desde 4 a 12 o más años que se requieren segun el tipo de carrera universitaria) debemos (a fuerza tal vez) considerar ese tiempo una especia de entrenamiento para o que sigue nuestra vida adulta, lo que nos corresponde socialmente (otra vez a fuerza): trabajar.
Si, es cierto que nos rentamos, recibimos un pago por eso, nuestro “sueldo”. ¿Alguna vez han sentido que ese sueldo realmente es un reflejo del trabajo que hacemos? ¿cuánto recibe un albañil por su trabajo arduo cada día?, si compararamos su sueldo con el de cualquier gerente de telemarketing, franquicia americana de comida, etc. nos dariamos cuenta de algo: definitivamente no es una remuneracion justa. Tenemos “ejecutivos” que estan la mayor parte del tiempo en su Facebook o en el mensajero instantaneo, estos individuos tienen un sueldo (si son modestos) 10 veces mayor o mayor aún. ¿Es justo?, hasta la pregunta ofende.
Muchos podrían pensar “Ese es problema del Albañil (él tiene la culpa por no estudiar) y del gerentucho”, pero realmente el problema no termina con estos personajes, el asunto empieza con nosotros (muchos de los cuales si estudiamos “de verdad”), con lo que hacemos en estos momentos y con el salario que recibimos por lo que hacemos, la paga que nos corresponde por “rentarnos”.
Mucha parte del problema radica en nosotros, en como nos vendemos, en cuánto conocemos “el medio”, cuanto valoramos nuestro propio trabajo (cuanto cobramos, cuanto vale nuestro tiempo), es verdad que si nosotros no vemos por nosotros mismo, nadie lo hará, y precisamente es ahí donde se encuentra la otra gran parte del problema: en los demás, y más precisamente en nuestros jefes, en las personas que tienen más recursos (de cualquier tipo) que el grueso de nosotros y para los cuales trabajamos, los cuales la mayoría de las veces son como ese estereotipo del hombre gordo con puro en boca y dientes de piraña, muchas veces el poder realmente vuelve esclavos a los hombres, y más cuando son hombres con valores que distan mucho de una persona pensante.
Me parece interesante la comparación que haces. Alguna vez en una de mis clases en las que nos enseñaron a “sacar presupuestos”, la profesora dijo que iba a enseñar a vendernos. Eso se me quedó muy grabado, porque fue como “ustedes son prostitutas, y lo que hacen es venderse al mejor postor”. Creo que esto de las rentas va por ahí, con un poco más de clase, pero el mismo resultado.
Desafortunadamente, el sistema así funciona. Efectivamente nos rentamos, vendemos nuestro tiempo, más que nuestro trabajo. La comparación que haces de un albañil y un empresario, me causa contradicciones. Por un lado, sí soy de la idea de que un profesional “debe” ganar más, porque al final de cuentas, invertiste dinero y tiempo en prepararte; o eso me enseñaron (en la clase de sacar el presupuesto para una chamba, se incluyen los años de preparación, colegiaturas, material escolar, etc.). Por otro lado, me parece que alguien que, como tú dices, se la pase en FB o Twitter todo el día, y gane más que alguien que trabaja de sol a sol, es totalmente absurdo.
El problema no reside en el tópico en sí, sino en cómo nosotros abordamos ese tópico. Como bien lo mencionas, es triste que los jefes sean un estereotipo del maldito con poder; desafortunadamente, muchos lo aceptan así. Y digo eso porque es bien sabido que no todos están ahí por esfuerzos, sino por nepotismo. ¿Quejarse? Demasiado sencillo. ¿Actuar? Un riesgo. Y, ¿entonces? Me gustaría mucho que escribieras pronto la segunda parte (y tercera, cuarta, quinta… las necesarias); para poder reflexionar un poco más. Por ahora, me dejas más en /depresión/, porque nunca me ha gustado la manera en la que funciona la sociedad en el ámbito laboral. Decisiones obligadas y jerarquías que a nadie deberían importarle un pito.
Por mientras, yo seguiré preparándome para lo que vendrá innegablemente en un futuro: un alquiler.
.nigo.