Desayunando
agosto 24th, 2011 § 1 comentario
8:32 Am
Estoy desayunando, solo, en la Plaza de los Montes con Mosaicos, en la plaza donde las putas esperan a su padrote o a sus clientes, para morir un pequeño rato y regresar más frías de lo que ya eran. En la plaza de la decadencia, la plaza cuyo nombre y ubicación no importa; bien podría estar en México, Nueva York, Santiago de Chile, y de hecho lo están y en cantidades mayores a una o dos, están en cualquier ciudad de cualquier país.
Estoy sentado tomando un café, con la vista hacia el horizonte, mirando nada, aislado de la realidad pensando infinidad de cosas gracias a un pasado que lastima y no se va y a un presente que desanima y no deja espacio para la felicidad.
Desayunando en la calle, porque mi hogar esta vacío, porque mi pecho sufre cuando el silencio llega, porque busqué refugio y no lo encontré, solo encontré una guerra de egos en la que, como sucede con toda guerra, realmente nadie gano nada.
Y con esa frustración me dirijo a mi jaula, donde estare más de 10 horas, atado, fingiendo ser una persona sin alma, un ser gris que no tiene nada en su interior además de su empleo, con esa frustración y con el ánimo pegado a la suela de mis botines salgo de entre los vagones del subterraneo, son las 9:13 y ya casi llego a mi destino, un destino que parece me devorará, ya que estaré casi muerto hasta las 9 o 10 de la noche y solo saldré para regresar a mi hogar casi vacio, a ponerme más gris y triste, como un día lluvioso con la única diferencia de que no hay vuelta atrás, lo que pasa ya no se borra y no sera solo un día o una semana, será toda mi vida.
Son la 9:24 y ya casi llego a mi destino, no importa el nombre ni el lugar, podría ser en cualquier ciudad de cualquier país.
Y tal vez en algún momento decidas llenar tu vida, buscar el color en tu hogar, y hacer compañía en lugar de querer refugiarte. Levantar la vista para ver lo que hay frente a tí en vez de desear lo que ya se fue.